Historia del Gremio

El Concilio de los 8

Mensaje del Gobernador

Reglamentaciones

Miembros del Gremio

Cuentos de Taberna

Mercado de Pulgas

Go to Alliances
Story page


Knocking on heavens door
Alben


Nothin' but a good time
Bandejapaisa


The-locate-member
Foresophen
Chapters: 1 2


En la cantina The Silver Gobball se celebraba el mas cotizado torneo de Poque Parkánico. Viajeros en busca de fortuna de todas partes del continente, incluso extranjeros, venían a participar. La admisión era de 100,000 kamas, solo los que podían costearlo eran los que participaban. Pero el premio final era lo que mas llamaba la atención, por que el que ganara, se lo llevaba todo. Mas de 200 participantes ya estaban inscritos. Habían 20 mesas llenas de jugadores que se iban eliminando poco a poco, mientras otros que esperaban, entraban a llenar sus puestos. Cada vez habían mas tachones en la pizarra que marcaba quienes estaban aun en juego. No solo tenias que demostrar ser el mejor, también tenias que arriesgar hasta tu vida para poder clasificar para el gran premio. Una semana ya ha pasado, la gente cada vez mas ansiosa y los jugadores cada vez menos, solo los mejores eran los que llegarían al final. Ya eran las ocho de la noche cuando Misha Mishu observaba sus cartas, ella era una de los cinco finalistas, era la única mesa que quedaba con jugadores. Los cinco jugadores observaban con cautela cada movimiento de sus contrincantes. El ambienta se ponía cada vez mas tenso, a unos se les podía observar como le bajaban las gotas de sudor por su frente, mientras que otros enjuagaban sus labios en sus tarros de cervezas para disimular su ansiedad. Pero Misha, muy pensativa, aun no decidía como iba a terminar este partido. Ella aun no volteaba la ultima carta que había acabado de recibir. Ella había heredado las habilidades de su padre, y como el, ella no tomaba decisiones a la ligera. Pero los jugadores empezaban a molestarse y eso solo quería decir, que era hora de voltear la ultima tarjeta y decir, Royal Flush. Todos los espectadores quedaron sorprendidos, pero esas palabras no le gustaron mucho a Victorio D'Las Cruces. La gente empezó a murmurar, todo el mundo esperaba que Victorio ganara. Molesto, Victorio se irguió de un salto y de un golpe rompió la mesa, tomando una pose amenazante hacia Misha.

Un guerrero llamado Valdemac, que estuvo pendiente de todo el juego desde una esquina de la cantina, se levanto suavemente y dirigiéndose a Victorio, se le escuchó decir, “A una dama no se le trata así".

Victorio le grito, "Ella hizo trampa”, amenazándola con su espada.

Valdemac se le acerco y le bajo la espada, "amigo no me diga que le molesta que una dama le gane."

La cara de Victorio se puso roja de la ira.
"Ella hizo trampa." Replico nuevamente, esta vez en un tono aun mas agresivo.

Valdemac suspirando dice suavemente, "entonces preguntemos a los jueces, haber que ellos dicen".

Los jueces se veían muy nerviosos, uno de los problemas mas grande de los torneo de Poque Parkánico era que, con la cantidad adecuada, se podía comprar fácilmente a los jueces. Victorio D'Las Cruces era un gran negociante, pero con una reputación muy cuestionable a la hora de hacer negocios, a el nunca le gustaba perder y menos una partida de Poque. El observaba muy seriamente a los jueces que, a su ves, estaban temblando de terror, por que no podían decir quien en realidad había ganado. Era una cuestión muy delicada, por un lado habían muchos testigos de que Misha había ganado limpiamente, pero por otro lado, si no fallaban a favor de Victorio, les podía costar la vida.

Misha Mishu muy molesta grito, "Yo no hice trampa, soy la mejor", y le dio una sonrisa llena de mofa a su contrincante.

Valdemac se acerco a la chica ya que sabia que, en un momento u otro, Victorio la trataría de atacar de sorpresa, y mirando a Victorio, se sonrió muy burlónamente diciendo, "Como veo los jueces no parecen poder llegar a una decisión, o decir la verdad. Pero, lamento informales que este partido de Poque realmente lo gano yo."

Apenas acababa de terminar sus palabras cuando cuatro guardias extremadamente armados se aventaron hacia él. En ese momento, de las sombras de una esquina oscura, se asomo una joven de estatura promedio, pelo oscuro y ojos blancos que brillaban en su semblante semi-oculto bajo su capucha morada. Con una ligereza asombrosa ella lanzó seis dagas, color marfil, como proyectiles, clavando inmóvil a uno de los guardias a una pared. El segundo guardia, a pesar de ser el mas corpulento de los cuatro, no corrió tanta suerte como el primero. Pues frente a el, casi de la nada, apareció una mujer alta y delgada de cabellos plateados, con un llamativo andar. Y antes de poder reaccionar, ella extendió su mano en dirección al rostro del guardia y del rostro mismo se vio salir un humo negro en forma de una calavera gritando en agonía, que con un movimiento ligero, ella aplasto entre sus dedos. Con una son risa pícara fijo sus ojos en los otros dos guardias, que se quedaron helados y no dieron ni un paso mas, observando como su corpulento compañero temblada de terror en el suelo.

Valdemac le tomo la mano a Misha Mishu y se la beso diciendo, "Excelente partido de Poque, es usted una gran jugadora. Por favor no tome esto como algo personal, es solo mi trabajo. Ahora si me disculpan, damas y caballeros, es hora de partir."

Victorio, de la rabia, empuña su espada pero antes de poder alzarla en contra del pretencioso ladrón , Valdemac desenvaina la suya y con un rápido movimiento, le da con el cabo de su espada en la nuca a Victorio dejándolo inconsciente en el suelo.

Valdemac de un brinco salto hacia la ventana, con botín en mano. "Mi querida Misha a sido un placer verla jugar"

Y haciendo una reverencia, fija su vista en un hombre que emergía de la multitud de espectadores y le hace una señal, indicándole que es tiempo de partir. Unos ojos rojos brillaban en su cara de calavera y poco apoco se formaba una sonrisa tétrica en su rostro. Del interior del manto que lo cubría, aquella esquelética figura, sacó y lanzó varias bombas que llenaron de humo el salón. Para cuando el humo se disipó, con él también había desaparecido los cuatro ladrones con el gran premio. Todos estaban impresionado por lo que allí había sucedido. Victorio se recuperaba del golpe y estaba aun mas molesto que antes, se levanto y observo que ya no existía el cofre del gran premio y que los ladrones ya no estaban.

Misha Mishu, observo a los jueces y pregunto, "Bueno y quien gano el partido?"

Los jueces aun asustados, pero aliviados de poder decir la verdad, total ya no existía ningún premio, dijeron, "Usted. Si. Usted gano sin hacer trampa. Excelente partido, señorita Mishu"

Ella soltó una carcajada y miro a todos, mientras levantaba una de las mesas viradas. "Así que yo gane y no hay premio alguno... Que lastima. Cantinero una cerveza! Quien esta dispuesto a otra mano de Poque?"

Varios de los jugadores se le unieron en el partido, pero Victorio salia de la taberna aun molesto, por su derrota. Después de varios juegos, Misha se levantó y se despidió de los aun quedaban. Le tocaba un largo camino que recorrer, por eso tomo sus cosas y se fue. Después de varias millas caminadas, Misha observo que en las ramas de un árbol, de las sombras, cuatro bandidos se asomaban.

A uno de ellos se escucho decir, "Te tardaste mucho, te esperábamos hace dos horas atrás"

Misha le sonrió, "Como dijiste, soy la mejor y mi vida es el juego."

"Si te consideras la mejor, para que nos contrataste"

"Muy sencillo, Victorio me acusaría de haber hecho trampa y como viste los jueces le darían la razón. Por eso los necesitaba a ustedes"

Valdemac la observaba con un gesto de intriga en su rostro, y ella volvió hablar.

"Aun cuando los jueces hubieran decidido proclamarme ganadora, no hubiera podido caminar ni dos cuadras de la cantina, antes de que los matones, al comando, de Victorio me dejaran muerta en una esquina para despojarme del premio."

"Muy bien, pensado mi querida amiga”, respondió Valdemac con una sonrisa. “Pues, no creo que quede nada mas que repartir el botín", dijo Valdemac mientras bajaba del árbol.


Chapters: 1 2