
En la cantina The Silver Gobball se celebraba
el mas cotizado torneo de Poque Parkánico.
Viajeros en busca de fortuna de todas partes
del continente, incluso extranjeros, venían
a participar. La admisión era de 100,000
kamas, solo los que podían costearlo
eran los que participaban. Pero el premio
final era lo que mas llamaba la atención,
por que el que ganara, se lo llevaba todo.
Mas de 200 participantes ya estaban inscritos.
Habían 20 mesas llenas de jugadores
que se iban eliminando poco a poco, mientras
otros que esperaban, entraban a llenar sus
puestos. Cada vez habían mas tachones
en la pizarra que marcaba quienes estaban
aun en juego. No solo tenias que demostrar
ser el mejor, también tenias que arriesgar
hasta tu vida para poder clasificar para el
gran premio. Una semana ya ha pasado, la gente
cada vez mas ansiosa y los jugadores cada
vez menos, solo los mejores eran los que llegarían
al final. Ya eran las ocho de la noche cuando
Misha Mishu observaba sus cartas, ella era
una de los cinco finalistas, era la única
mesa que quedaba con jugadores. Los cinco
jugadores observaban con cautela cada movimiento
de sus contrincantes. El ambienta se ponía
cada vez mas tenso, a unos se les podía
observar como le bajaban las gotas de sudor
por su frente, mientras que otros enjuagaban
sus labios en sus tarros de cervezas para
disimular su ansiedad. Pero Misha, muy pensativa,
aun no decidía como iba a terminar
este partido. Ella aun no volteaba la ultima
carta que había acabado de recibir.
Ella había heredado las habilidades
de su padre, y como el, ella no tomaba decisiones
a la ligera. Pero los jugadores empezaban
a molestarse y eso solo quería decir,
que era hora de voltear la ultima tarjeta
y decir, Royal Flush. Todos los espectadores
quedaron sorprendidos, pero esas palabras
no le gustaron mucho a Victorio D'Las Cruces.
La gente empezó a murmurar, todo el
mundo esperaba que Victorio ganara. Molesto,
Victorio se irguió de un salto y de
un golpe rompió la mesa, tomando una
pose amenazante hacia Misha.
Un guerrero llamado Valdemac, que estuvo
pendiente de todo el juego desde una esquina
de la cantina, se levanto suavemente y dirigiéndose
a Victorio, se le escuchó decir,
“A una dama no se le trata así".
Victorio le grito, "Ella hizo trampa”,
amenazándola con su espada.
Valdemac se le acerco y le bajo la espada,
"amigo no me diga que le molesta que
una dama le gane."
La cara de Victorio se puso roja de la
ira.
"Ella hizo trampa." Replico nuevamente,
esta vez en un tono aun mas agresivo.
Valdemac suspirando dice suavemente, "entonces
preguntemos a los jueces, haber que ellos
dicen".
Los jueces se veían muy nerviosos,
uno de los problemas mas grande de los torneo
de Poque Parkánico era que, con la
cantidad adecuada, se podía comprar
fácilmente a los jueces. Victorio
D'Las Cruces era un gran negociante, pero
con una reputación muy cuestionable
a la hora de hacer negocios, a el nunca
le gustaba perder y menos una partida de
Poque. El observaba muy seriamente a los
jueces que, a su ves, estaban temblando
de terror, por que no podían decir
quien en realidad había ganado. Era
una cuestión muy delicada, por un
lado habían muchos testigos de que
Misha había ganado limpiamente, pero
por otro lado, si no fallaban a favor de
Victorio, les podía costar la vida.
Misha Mishu muy molesta grito, "Yo
no hice trampa, soy la mejor", y le
dio una sonrisa llena de mofa a su contrincante.
Valdemac se acerco a la chica ya que sabia
que, en un momento u otro, Victorio la trataría
de atacar de sorpresa, y mirando a Victorio,
se sonrió muy burlónamente
diciendo, "Como veo los jueces no parecen
poder llegar a una decisión, o decir
la verdad. Pero, lamento informales que
este partido de Poque realmente lo gano
yo."
Apenas acababa de terminar sus palabras
cuando cuatro guardias extremadamente armados
se aventaron hacia él. En ese momento,
de las sombras de una esquina oscura, se
asomo una joven de estatura promedio, pelo
oscuro y ojos blancos que brillaban en su
semblante semi-oculto bajo su capucha morada.
Con una ligereza asombrosa ella lanzó
seis dagas, color marfil, como proyectiles,
clavando inmóvil a uno de los guardias
a una pared. El segundo guardia, a pesar
de ser el mas corpulento de los cuatro,
no corrió tanta suerte como el primero.
Pues frente a el, casi de la nada, apareció
una mujer alta y delgada de cabellos plateados,
con un llamativo andar. Y antes de poder
reaccionar, ella extendió su mano
en dirección al rostro del guardia
y del rostro mismo se vio salir un humo
negro en forma de una calavera gritando
en agonía, que con un movimiento
ligero, ella aplasto entre sus dedos. Con
una son risa pícara fijo sus ojos
en los otros dos guardias, que se quedaron
helados y no dieron ni un paso mas, observando
como su corpulento compañero temblada
de terror en el suelo.
Valdemac le tomo la mano a Misha Mishu
y se la beso diciendo, "Excelente partido
de Poque, es usted una gran jugadora. Por
favor no tome esto como algo personal, es
solo mi trabajo. Ahora si me disculpan,
damas y caballeros, es hora de partir."
Victorio, de la rabia, empuña su
espada pero antes de poder alzarla en contra
del pretencioso ladrón , Valdemac
desenvaina la suya y con un rápido
movimiento, le da con el cabo de su espada
en la nuca a Victorio dejándolo inconsciente
en el suelo.
Valdemac de un brinco salto hacia la ventana,
con botín en mano. "Mi querida
Misha a sido un placer verla jugar"
Y haciendo una reverencia, fija su vista
en un hombre que emergía de la multitud
de espectadores y le hace una señal,
indicándole que es tiempo de partir.
Unos ojos rojos brillaban en su cara de
calavera y poco apoco se formaba una sonrisa
tétrica en su rostro. Del interior
del manto que lo cubría, aquella
esquelética figura, sacó y
lanzó varias bombas que llenaron
de humo el salón. Para cuando el
humo se disipó, con él también
había desaparecido los cuatro ladrones
con el gran premio. Todos estaban impresionado
por lo que allí había sucedido.
Victorio se recuperaba del golpe y estaba
aun mas molesto que antes, se levanto y
observo que ya no existía el cofre
del gran premio y que los ladrones ya no
estaban.
Misha Mishu, observo a los jueces y pregunto,
"Bueno y quien gano el partido?"
Los jueces aun asustados, pero aliviados
de poder decir la verdad, total ya no existía
ningún premio, dijeron, "Usted.
Si. Usted gano sin hacer trampa. Excelente
partido, señorita Mishu"
Ella soltó una carcajada y miro
a todos, mientras levantaba una de las mesas
viradas. "Así que yo gane y
no hay premio alguno... Que lastima. Cantinero
una cerveza! Quien esta dispuesto a otra
mano de Poque?"
Varios de los jugadores se le unieron en
el partido, pero Victorio salia de la taberna
aun molesto, por su derrota. Después
de varios juegos, Misha se levantó
y se despidió de los aun quedaban.
Le tocaba un largo camino que recorrer,
por eso tomo sus cosas y se fue. Después
de varias millas caminadas, Misha observo
que en las ramas de un árbol, de
las sombras, cuatro bandidos se asomaban.
A uno de ellos se escucho decir, "Te
tardaste mucho, te esperábamos hace
dos horas atrás"
Misha le sonrió, "Como dijiste,
soy la mejor y mi vida es el juego."
"Si te consideras la mejor, para que
nos contrataste"
"Muy sencillo, Victorio me acusaría
de haber hecho trampa y como viste los jueces
le darían la razón. Por eso
los necesitaba a ustedes"
Valdemac la observaba con un gesto de intriga
en su rostro, y ella volvió hablar.
"Aun cuando los jueces hubieran decidido
proclamarme ganadora, no hubiera podido
caminar ni dos cuadras de la cantina, antes
de que los matones, al comando, de Victorio
me dejaran muerta en una esquina para despojarme
del premio."
"Muy bien, pensado mi querida amiga”,
respondió Valdemac con una sonrisa.
“Pues, no creo que quede nada mas
que repartir el botín", dijo
Valdemac mientras bajaba del árbol.
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